jueves, 11 de diciembre de 2014

Columna Lumbar

                                                 

La columna lumbar está situada en la parte baja de la espalda. Constituye la tercera región de la columna. Está formada por cinco huesos, denominados vértebras.
Las vértebras están posicionadas unas sobre otras, separadas por una almohadilla o discos intervertebrales, cuya función principal es la de absorber la presión que ejerce el cuerpo sobre la columna, distribuirlo y del mismo modo evitan el contacto directo entre las vértebras

Todas las vertebras lumbares están constituidas por:
-Cuerpo vertebral, que es la parte más ancha, situado en la parte anterior.
-Posee  dos pedículos o brazos que hacen de unión con el cuerpo.
- Articulaciones facetarías, que permiten la conexión de unas vertebras con otras y así su articulación entre ellas.

- La articulación entre vértebras se realiza mediante el disco intervertebral con la vértebra inferior por, por delante, y a través de la articulación facetaria, por la parte de detrás.

                                         

-Vista desde una lateral, posee el agujero de conjunción, por el que pasan las raíces nerviosas que nacen desde la médula.

 Ligamentos, tendones
La unión entre las vértebras  y los discos la realizan un grupo de ligamentos, manteniendo conectados los huesos entre sí. La conexión de los músculos a las vértebras es realizada a través de los tendones.
Este grupo de tendones y ligamentos posee la facultad de ayudar a la columna a estabilizarla, así también la protege en caso de movimientos excesivos o incontrolados.


Dolor  en la zona lumbar
Las principales patologías que puede presentar la columna lumbar están relacionadas con sus articulaciones y uniones, así entre las más destacables están:
ü  Infecciones
ü  Traumatismos
ü  Tumores óseos
ü  Enfermedades como la escoliosis (curvatura exagerada de la columna en forma de “S” o “C”)
ü  Degeneración causada por la edad como la estenosis espinal  o hernias discales.




 ¿Por qué se producen estas patologías principalmente a nivel lumbar?

Normalmente las patologías de la columna lumbar se presentan a nivel L4.5 s1, lugar considerado como eje del cuerpo humano, y por donde pasan todas las fuerzas, o también conocido como el centro de gravedad.
Otro de los factores es la amplitud de movimientos que la columna puede presentar a ese nivel.

Ejemplos de daños sobre los discos intervertebrales

Estas enfermedades, pueden provocar dolos e nivel lumbar, incluso con irradiación hacia las extremidades inferiores, cuando algunas de las raíces nerviosas se ven afectadas o “pinzadas” al presentarse cambios óseos.
Puede provocar la limitación del movimiento. Claudicación o imposibilidad para continuar la marcha.
Otras de las patologías que puede tener la columna es la espondilólisis o espondilolistesis en las pars interarticulars.
La espondilólisis es la  fractura de un hueso, ya sea por estrés o por un golpe. Caso típico por ejemplo de los jugadores de rugby o de los remeros, o incluso un jugador de golf. Esta fractura por estrés se produce cuando hay un movimiento repetido durante mucho tiempo. El hueso al estar sometido a ese estrés tiende a fracturarse.
La espondilolistesis, es el desplazamiento del una vértebra sobre otra, Puede suceder el caso de encontrar una espondilólisis de algunas de las pars interarticulars con la consecuente espondilolistesis de la vértebra.


                                                    Fracturas o desplazamientos de vertebras

Cualquiera de estas patologías pueden influir sobre las raíces nerviosas que pasan entre las vértebras, incluso afectar a parte o la totalidad de la médula, con las consecuencias de  dolor que pueden ser producidos e irradiados hacia las extremidades inferiores,

Tratamientos
Cuando nos encontramos ante una de las patologías mencionadas, una vez puesto en manos de profesionales, nos estudiaran detenidamente, realizaran las pruebas oportunas para averiguar el grado de afección de las partes involucradas y una vez evaluada, establecerá  los pasos a seguir como:
1- Medidas preventivas. Entre las que se destacan las medidas de higiene postural (postura adoptada cuando nos sentamos, forma de proceder ante las cargas de peso, etc.), la puesta en manos de un profesional de la fisioterapia para la descarga y relajación de la zona muscular afectada.
2- Tratamientos orales (pastillas, etc.). Siempre con la debida prescripción médica y con su supervisión
3-Tecnicas de intervención mínimamente invasivas. El profesional valorará que técnica son las más idóneas para el tipo de lesión que presente la columna. Mencionando alguna de ellas están las infiltraciones de ozono, la rizólisis química o la ablación mediante electrodos del nervio afectado (bloqueos), etc.
4-Tratamiento quirúrgico: en el que se incluye el pos- operatorio.
El médico evaluará el daño producido y establecerá el método más efectivo. El objetivo principal de la técnica quirúrgica es la descompresión de la zona afectada, la pronta recuperación y el restablecimiento de la vida normal.

Prevenciones
Como en todos los casos el tratamiento conservador es el mas recomendado por los  profesionales de la medicina, previo a la aparición de complicaciones mayores, entre los que se encuentras los ya mencionado en artículos anteriores (higiene postural, hábitos alimenticios, actividad física). Por lo tanto, es necesario cuidar nuestra espalda, pues es el pilar básico de nuestro cuerpo.


Fuentes:
- http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/medlineplus.html







                                                  
             

martes, 9 de diciembre de 2014

Anatomía de la columna cervical


ANATOMÍA DE LA COLUMNA CERVICAL


La columna cervical es la primera región del raquis, la cual una la cabeza con el cuerpo y forma el esqueleto del cuello  articulando con el hueso occipital.
Esta formada por siete vertebras independientes las cuales forman una curvatura fisológica  llamada lordosis. Podemos dividir la columna cervical en dos regiones según las características de sus vertebras: la columna cervical suboccipital formada por la C1 Y C2 es decir atlas y axis, y la columna cervical baja, la cual va de la C3 a la C7. Los movientos que puede efectar son: 40 grados de flexión, 75 de extensión, 35-45 grados lateralitzación y 45-50 rotación.







La columna suboccipital

Es la parte más superior de la columna cervical.
La primera vértebra es el atlas, tiene unes características diferentes respecto a las otras, al igual que la segunda vértebra o axis.
En primer lugar no tiene forma de vértebra común ya que su forma se parece a un anillo reforzado por dos macizos laterales para unirse con el hueso occipital del cráneo, es decir, no tiene cuerpo vertebral, pero si cuenta con un arco anterior y posterior y en las masas laterales la apófisis transversa por donde pasa la arteria vertebral. En estas masas laterales se inserta el ligamento transverso del atlas, el cual divide el anillo y cuenta con unas superficies articulares para unirse con el hueso occipital en la parte superior y con la axis en la parte inferior.
El axis tiene la forma común de las demás vértebras cervicales pero posee dos particularidades que le permiten articularse con el atlas: a cada lado de la vértebra encontramos una superficie ovalada y convexa  para corresponderse con la parte lateral y inferior del atlas, y por otra parte, consta de una saliente llamada apófisis odontoides en su parte superior, la cual actúa como diente para  introducirse en el anillo del atlas.
Entre estas dos vertebras no hay disco intervertebral, sino dos articulaciones entre el atlas y la apófisis odontoides: la primera articulación se sitúa entre el arco anterior del atlas y la parte anterior de la odontoides, y la segunda entre el ligamento transverso del atlas y la parte posterior de la odontoides.
Así pues el atlas se apoya  en el axis y funciona como un pivote, unidos también por el ligamento atloidoaxoideo anterior y posterior.

La columna cervical baja

El cuerpo de esta región de vértebras es más pequeño que las del resto de la columna vertebral y de forma más rectangular para limitar un poco la inclinación lateral, además las partes superiores son un poco convexas y inclinadas hacia delante y las inferior un poco cóncavas y inclinadas hacia atrás.
Constan de unas apófisis unciformes, unas elevaciones en los lados de los cuerpos.
Las apófisis espinosas de la región media son más cortas para favorecer la extensión, y las de la parte baja (C6 y C7) son más largas para limitar el movimiento.
Las raíces de las apófisis transversas nacen una al lado del cuerpo y otra en el pedículo y delimitan un orificio para la arteria vertebral, el agujero transversal.
Las carillas superiores de las apófisis espinosas miran hacia arriba y hacia atrás y las carillas inferiores hacia abajo y adelante.

Esguince cervical provocado por la práctica deportiva

Foto de tulesiondeportiva.com
El esguince cervical es la consecuencia de un movimiento repentino de la cabeza hacia atrás (hiperextensión) y hacia delante (hiperflexión). Provoca la compresión y el estiramiento de los ligamentos y músculos de la columna cervical. Suele suceder tras sufrir un accidente de tráfico por alcance posterior; pero también puede deberse a la práctica de deportes de riesgo o de contacto incluso en el gimnasio. Se conoce también como latigazo cervical debido a que el movimiento que realiza el cuello es similar al de un látigo en el aire.

SÍNTOMAS
El principal efecto que produce un esguince cervical es el dolor intenso de cuello. Suele aparecer horas o días después de sufrir el traumatismo y, por increíble que parezca, hasta varios años tras el accidente. Los síntomas más frecuentes son dolor, rigidez y pesadez de cuello con o sin hormigueo en los brazos, dolor de hombros y de la zona dorsal alta, cefalea, mareos, vértigos o zumbido en los oídos. Los peores síntomas que pueden dejarnos un latigazo cervical son, sin duda, los mareos. Éstos, además de ser incómodos, afectan a nuestra vida ordinaria y profesional.

CLASIFICACIÓN SEGÚN SU GRAVEDAD
Para realizar un pronóstico para valorar la gravedad de los trastornos derivados del latigazo cervical se utiliza la clasificación de Québec. Ésta es:
  • Grado 0: No hay síntomas del cuello ni signos físicos.
  • Grado 1: Síntomas del cuello (dolor, rigidez o dolor a la palpación) sin signos físicos
  •  Grado 2: Síntomas del cuello y signos musculo-esqueléticos.
    • 2a: Dolor en algunos puntos, movilidad cervical normal.
    • 2b: Dolor en algunos puntos, movilidad cervical restringida.
  • Grado 3: Síntomas de cuello y signos neurológicos: disminución o ausencia de los reflejos tendinosos profundos, debilidad y déficit sensitivo.
  • Grado 4: Síntomas del cuello y fractura o luxación cervical.

Foto de efdeportes.com
TRATAMIENTO Y PREVENCIÓN
Lo más recomendable para su tratamiento es la realización de ejercicios de rehabilitación activos, debiendo evitar la inmovilización de la zona afectada. Se deben combinar con antiinflamatorios no esteroideos aunque su toma no consigue la mejora del 100% de la lesión. Durante la fase de rehabilitación han de realizarse ejercicios de fortalecimiento y resistencia, además de ejercicios de alta intensidad. Hay que conseguir dotar al cuello de su funcionalidad, o dicho en otras palabras, “encajar todas las vértebras y músculos de nuevo en su lugar”.
La fisioterapia previene el desarrollo de contracturas, espasmos, alivio de puntos de dolor y para mantener el equilibrio estático y dinámico del cuello.
Sólo en casos de dolor e incapacidad intratables, se hará uso de la cirugía para la recuperación de la lesión. Normalmente, en un 70% de los pacientes se consigue mejoría.

TRAS LA LESIÓN, MEJOR ACTIVIDAD
En conclusión, la mejor forma de recuperar la lesión es mediante una rehabilitación activa mediante ejercicios. No se aconseja limitar los movimientos cervicales en la recuperación. Evitar los bloqueos cervicales y nerviosos es fundamental, consiguiendo esto mediante tratamientos fisioterapéuticos y alternativos, siendo importante ponerse siempre en manos de profesionales.

Fuentes:
Tu lesión deportiva
Esguince cervical

lunes, 8 de diciembre de 2014

Beneficios de la Natación en Pacientes con Dolor de Espalda y Problemas Derivados de su Práctica Incorrecta

Todos sabemos que la natación aporta múltiples beneficios para el cuerpo humano, en especial para la columna. La flotabilidad que nos ofrece el agua reduce el peso de nuestro cuerpo dentro de la piscina y, de esa manera, se reduce la tensión que el cuerpo ejerce sobre nuestras vértebras. Además se suavizan los impactos del movimiento que la columna debe absorber. Otro beneficio del entrenamiento en piscina es que se desarrollan dos tercios de todos los músculos del cuerpo.
Hay otros aspectos favorables para combatir el dolor gracias a la presión del agua. Ésta ejerce un efecto masaje sobre los músculos que ayuda a sanar las lesiones gracias a que mejora la circulación sanguínea. Por otro lado, la resistencia del agua facilita el mantenimiento y el desarrollo de la musculatura aliviando los movimientos bruscos y evitando el dolor que produce estirar de manera excesiva los músculos.
Pero no todas las lesiones deben tratarse con ejercicio, ya que en algunos casos se puede empeorar el problema.

Foto de salud.uncomo.com
CARACTERÍSTICAS DE LOS PACIENTES CON DOLOR DE ESPALDA
Por lo general, el dolor crónico de espalda está relacionado con tener una musculatura débil recubriendo la columna vertebral. Otra consecuencia es una menor resistencia de los músculos a la fatiga en el trabajo. Este tipo de personas no puede soportar el mismo peso en su columna que otras personas de su misma constitución.
La forma de reducir el dolor es mejorando ambos aspectos.

ESTILOS DE NADO MÁS RECOMENDADOS
Foto de www.natacionpablopisano.com.ar
Los ejercicios realizados tanto de crol como de espalda son los más recomendados ya que se mantiene la columna en una postura natural y sin forzarla. También, estos ejercicios pueden ayudar a corregir defectos de curvatura. El crol es bueno siempre que no existan problemas de cuello, mientras que los ejercicios de nado de espalda son beneficiosos para personas que sufren dolor cervical al tener una carga de trabajo pequeña si se compara con los ejercicios de crol. Nadar de espaldas no compromete las cervicales ni ninguna zona vertebral.
Por el contrario, nadar a braza y, sobretodo, a mariposa puede provocar lesiones.

LESIONES CAUSADAS POR LA NATACIÓN
Las lesiones más destacadas son las sufridas en los hombros, en las rodillas y en la propia espalda.
En cuanto al hombro, el movimiento repetido de los brazos puede provocar una inflamación de los tendones debido al rozamiento continuo al que están sometidas las articulaciones. Esto desemboca en una tendinitis del manguito rotador. Se recomienda reposo absoluto y frío en la parte superior.
El estilo braza es el principal causante de las lesiones de rodilla. Los malos gestos al realizar una patada demasiado enérgica y un movimiento forzado causan distensiones del ligamento lateral interno, lesiones de menisco y tendinitis.
Foto de medciencia.com
Otro aspecto importante a tener en cuenta es la respiración. La tendencia a mantener la cabeza fuera del agua puede provocar sobrecarga en la zona cervical derivando en una torsión de la columna vertebral hacia arriba que desemboca en problemas lumbares. Para las personas con dolor cervical que sufren al realizar los movimientos de respiración es recomendable el uso del tubo, evitando así el giro del cuello para tomar aire. Hay que atender también al esfuerzo realizado por los músculos pectorales y así evitar lesiones en ellos.
Se recomienda un buen fortalecimiento de la musculatura que recubre nuestra columna además de un trabajo importante de flexibilidad en los miembros.

NATACIÓN SI, PERO BAJO CONTROL
En definitiva, tanto si se padecen dolores de espalda como si no, la natación aporta múltiples ventajas a nuestro cuerpo. Su práctica previene lesiones y ayuda a recuperarse de éstas. Eso sí, no hay que olvidar consultar con médicos, fisioterapeutas u otros especialistas antes de realizar dichos ejercicios ya que pueden empeorar notablemente el daño sufrido.

Fuentes:
Combatir el dolor
Onmeda
Trainido


miércoles, 26 de noviembre de 2014

Dolor de Espalda e Higiene Postural

El dolor de espalda es, sin duda, un síntoma muy frecuente de consulta médica que puede presentarse a cualquier edad aunque es más frecuente en personas de edad avanzada.
Hay muchos factores que pueden predisponer a tener dolor de espalda en edades avanzadas, entre ellos destacamos los siguientes:

- La inactividad física. La falta de ejercicio físico contribuye a la pérdida de masa muscular y a ganar más peso corporal, dos factores clave en la salud de la espalda.
- Malos hábitos posturales. Cuando estamos de pie, sentados, tumbados y cuando cogemos o manejamos pesos es importante cumplir con unas normas de higiene postural para economizar energía y proteger nuestra espalda.
- La presencia de enfermedades como la osteoporosis, fracturas y artrosis vertebral.

La osteoporosis es una enfermedad en principio silenciosa que vuelve a los huesos más frágiles facilitando la aparición de fracturas y aplastamientos vertebrales que ocasionan deformidades de la espalda (“chepa”) y dolor.


La artrosis es el desgaste de las distintas zonas de unión entre las vértebras y esto también puede ocasionar dolor.
Los discos intervertebrales están situados entre cada dos vértebras y actúan a modo de amortiguadores. Cuando somos mayores los discos están desgastados y pierden altura. Por lo tanto, en estas edades se corre más riesgo de sufrir una lesión en los discos y son responsables en parte de la pérdida de estatura.
Pero con bastante frecuencia el dolor de espalda está motivado por problemas de origen muscular, es decir, sobrecargas y contracturas musculares.

- Sobrepeso y obesidad.
- Tabaco.
- Otros.

Las medidas de autocuidado de nuestra espalda comprenden:

- La práctica de actividad física adecuada y regular. Se harán ejercicios para fortalecer los músculos que se encuentran débiles y que se encargan de mantener en buena postura nuestra columna vertebral, así como ejercicios de flexibilidad o estiramientos para aquellos músculos que estén más acortados o rígidos.
- Tener una buena concienciación de una correcta postura y aplicar las medidas de higiene postural.
- Prevenir o tratar determinadas enfermedades en caso de que se presenten, como son la osteoporosis y la artrosis.
- El control de peso es fundamental para descargar de tensión a nuestra columna vertebral. - El ejercicio suave a diario puede ayudar a controlar el peso corporal, así como dar más fuerza a la musculatura estabilizadora implicada en la salud de la espalda.
- El tabaco se ha demostrado que también influye afectando al disco intervertebral.

¿Qué es higiene postural?
La higiene postural consiste en aprender cómo adoptar posturas y realizar movimientos o esfuerzos de forma que la carga para la columna vertebral sea la menor posible.



La higiene postural puede aplicarse tanto a personas sanas para prevenir el riesgo de lesión como a los que ya tienen o han tenido dolor de espalda para disminuir su limitación y mejorar su autonomía.
Es necesario que se aprenda cómo proteger la espalda al adoptar posturas o realizar esfuerzos, que recuerde esas normas posturales y que las aplique sistemáticamente en su vida diaria.
A continuación mostraremos algunos de los ejemplos más habituales de cómo hay que realizar los movimientos en las principales actividades de la vida diaria:

- Sentado: es conveniente hacerlo siempre en la posición adecuada manteniendo la espalda recta y situando el apoyo glúteo en la parte posterior del asiento. La altura de la silla debe ser la adecuada a la estatura del usuario: caderas y rodillas deberían estar en flexión de 90º. Ante el ordenador, es importante vigilar la posición de la pantalla, el teclado y el ratón, y es deseable cambiar de postura, levantarse, estirarse y andar unos pasos al menos cada 30 minutos. 


- Tumbado.  A la hora de dormir la mejor posición es la de tumbado de lado con las piernas dobladas. La posición de boca arriba puede mejorarse si colocamos un cojín o almohada debajo de las rodillas para el apoyo de la espalda. La peor postura es la de boca abajo. Asimismo la cama debe ser adecuada, añadiendo una tabla bajo el colchón. Éste tendrá una consistencia adecuada y no debería utilizarse más de 8 ó 10 años.
- Levantar un objeto pesado del suelo con las dos manos. Deberemos abrir las piernas para mejorar la estabilidad del cuerpo, doblar las rodillas manteniendo la espalda recta, acercar el objeto todo lo que podamos al cuerpo y realizar una contracción de los músculos abdominales y glúteos. Si nos agachamos para  coger un peso del suelo de manera inadecuada podemos sufrir contracturas musculares, fracturas, lesiones más o menos graves de los discos intervertebrales e incluso una hernia discal con ciática.
- Transportar pesos. Lo mejor es no cargar con mucho peso de golpe y repartir el peso por igual en ambos lados. Si disponemos de carro es mejor empujar que traccionar. A la hora de llevar un objeto de un lado a otro es mejor girar con todo el cuerpo que girar con el tronco.
- Alcanzar un objeto Alto. Cuando queremos alcanzar un objeto que se encuentra en lo alto de una estantería, se deberá utilizar un taburete o escalera de modo que no sea necesario doblar la espalda hacia atrás.
- Permanecer de pie. Si vamos a permanecer de pie mucho rato podría utilizarse un reposapiés u objeto para poner sobre él un pie y luego el otro (aproximadamente cada 5 minutos).

Muchas de las tareas domésticas suponen un gran esfuerzo para su espalda. Barrer, planchar, limpiar cristales….son gestos que hacemos de manera repetida y que debemos intentar realizar correctamente.
Existen programas o escuelas de espalda donde se imparten unas clases sobre cómo es la columna vertebral, cómo funciona y porqué puede doler así como las medidas de prevención y tratamiento de los problemas de espalda. Además se imparten clases prácticas donde se enseña a colocar correctamente la espalda, se realiza ejercicio físico donde se fortalecen los músculos que se encuentren débiles, se estiran los músculos rígidos o acortados y se practican y repiten movimientos que imitan las situaciones de la vida diaria en posición correcta con el fin de automatizarlos  para que luego se realicen de forma correcta y sin pensar.

Conclusión:

El estado de salud de nuestra columna vertebral cuando somos mayores dependerá en gran medida de cómo la hayamos cuidado en los años anteriores. De todos modos, siempre podemos hacer algo por mejorar, mantener o al menos frenar la evolución de una determinada enfermedad o problema de la columna vertebral a través de las medidas comentadas anteriormente.
Sólo tenemos una columna vertebral para toda la vida, ¡cuidarla depende en gran medida de nosotros!